La Séptima Extinción Masiva

Trilobites, una victima más de la extinción masiva del Pérmico – Triásico.

Hay momentos en la historia de la vida de la tierra en que los niveles de extinción se aceleran de manera desproporcionada, a estos momentos se les llama extinciones masivas. Desde que en los océanos del cámbrico aparecieron formas de vida compleja, algo más que simples algas y esponjas, han ocurrido seis pulsos de extinción mayores y, cabe resaltar que casi siempre al final de estos eventos las especies que mas prosperaban o que incluso ya lograban una hegemonía sobre las otras especies fueron eliminadas por completo de la faz de la tierra.

El ejemplo más notorio de esto son los dinosaurios, criaturas excepcionales las cuales, primeramente, lograron despuntar sobre todos los demás animales con que coexistieron para luego formar una dinastía indiscutible convirtiéndose así en nada más y nada menos que los amos y señores de nuestro planeta tierra, todo esto por más de 150 millones de años pero esto no sirvió de nada cuando el destino mando desde el espacio una roca de 10 kms de diámetro que se impacto contra el México prehistórico exterminando a todos y cada uno de los dinosaurios que habitaban el planeta.

Una vez pasado el horror del impacto del cuerpo celeste los ecosistemas tanto terrestres como marinos tardaron unos cien mil años en recuperarse y entre los afortunados supervivientes del cataclismo se hallaban nuestros antepasados mamíferos que fue lo que permitió que la especie humana evolucionara y se convirtiera en lo que hoy en día es, pero con la aparición de nuestro género Homo Sapiens ha aparecido una crisis mundial en temas de biodiversidad provocada por el mismo hombre, en la conciencia colectiva hay pocas dudas de que actualmente atravesamos por una pérdida de especies que a la postre puede desencadenar una mortandad a niveles nunca antes vistos en nuestro planeta.

Las actividades humanas han puesto en jaque al medio ambiente, desde pasada la revolución industrial la quema de combustibles fósiles, el uso del transporte, la sobrepoblación humana, la contaminación, la transformación de los paisajes y la sobreexplotación de las especies y de los recursos naturales han desatado una serie de perturbaciones climatológicas que han acelerado procesos como el calentamiento global, hemos manipulado a nuestro antojo todo lo que está a nuestro alrededor sin importarnos si debemos o no actuar de esa manera, la naturaleza puede ser muy dadivosa y cautivarnos con deslumbrantes obsequios pero si no aprendemos a respetarla nos regresara todo el daño que le hemos hecho multiplicado por diez, una ventaja que poseemos es que somos inteligentes y ya se están tomando medidas al respecto para evitar que esto se convierta en una catástrofe, ahora bien, hay veces que la evolución simplemente necesita un ajuste y puede que ese ajuste sea el prescindir de la presencia humana en el planeta, solamente de esta manera la vida, tan resiliente, pueda empezar de nuevo y sencillamente volver a florecer.